¿Qué es el SIBO y cómo tratarlo?
Rocío Navarro
Publicado el 1 de octubre de 2025

El SIBO (Small Intestinal Bacterial Overgrowth o sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado) es una condición digestiva que ha ganado protagonismo en los últimos años. Cada vez más personas consultan por síntomas como hinchazón, gases o malestar abdominal, que en muchos casos pueden estar relacionados con esta alteración de la microbiota intestinal.
El interés creciente por el SIBO se debe al auge de la investigación sobre el papel del intestino y las bacterias beneficiosas en la salud general. Sin embargo, no siempre resulta sencillo de diagnosticar, ya que comparte síntomas con otras patologías digestivas.
Comprender qué es el SIBO, cómo se diagnostica y cuáles son los tratamientos más eficaces es clave para mejorar la calidad de vida y prevenir complicaciones.
¿Qué es el SIBO?
El SIBO ocurre cuando un número excesivo de bacterias colonizan el intestino delgado, una parte del sistema digestivo donde normalmente la concentración bacteriana es baja. Este desequilibrio interfiere en la digestión y absorción de nutrientes, provocando molestias y, en casos graves, deficiencias nutricionales.
Principales causas del SIBO
- Alteraciones en la motilidad intestinal (movimiento lento de los alimentos).
- Cirugías abdominales previas.
- Enfermedades inflamatorias intestinales.
- Uso prolongado de medicamentos como los inhibidores de la bomba de protones (por ejemplo, omeprazol).
- Estrés crónico y hábitos de vida poco saludables.
👉 Es importante diferenciar el SIBO de otras condiciones digestivas como el síndrome de intestino irritable (SII) o intolerancias alimentarias (lactosa, gluten). En el SIBO, el problema no es un alimento específico, sino el exceso de bacterias en una zona inadecuada del intestino.
Síntomas del SIBO
Los síntomas más frecuentes incluyen:
- Hinchazón y distensión abdominal.
- Gases y flatulencias excesivas.
- Dolor abdominal recurrente.
- Diarrea o estreñimiento.
- Eructos frecuentes.
En algunos casos, el SIBO también provoca malabsorción de nutrientes con consecuencias como:
- Fatiga, debilidad y bajo rendimiento inmunitario.básicos
- Anemia por déficit de vitamina B12.
- Déficit de vitaminas liposolubles (A, D y E).
Tipos de SIBO: hidrógeno, metano y sulfuro
No todos los casos de SIBO son iguales. Según el gas que predomina, se distinguen varios tipos, y conocerlos ayuda a orientar el tratamiento:
- SIBO de hidrógeno: sobrecrecimiento de bacterias que producen hidrógeno; se asocia sobre todo a diarrea e hinchazón.
- SIBO de metano (IMO): predominio de microorganismos productores de metano; se relaciona más con el estreñimiento y la distensión abdominal.
- SIBO de sulfuro de hidrógeno: produce un gas con olor característico (a huevo podrido) y puede cursar con diarrea; es el tipo identificado más recientemente.
El test de aliento permite diferenciar estos tipos midiendo los gases producidos por las bacterias, lo que ayuda al especialista a ajustar el tratamiento a cada caso.
Diagnóstico del SIBO
El diagnóstico debe realizarlo un especialista en aparato digestivo. No basta con los síntomas, ya que estos son inespecíficos.
Las principales pruebas diagnósticas son:
- Prueba del aliento: se administra lactulosa o glucosa y se mide la producción de hidrógeno y metano. Valores altos en poco tiempo indican fermentación bacteriana.
- Evaluación clínica y pruebas complementarias: el médico digestivo analiza la historia clínica, hábitos de vida y, si es necesario, realiza otras pruebas.
🔗 Para más información, puedes consultar la consenso norteamericano sobre test de aliento en trastornos gastrointestinales (Am J Gastroenterol, 2017).
Tratamiento del SIBO
El abordaje del SIBO combina tres pilares:
1. Tratamiento farmacológico
- Uso de antibióticos específicos como rifaximina.
- En algunos casos, incorporación de probióticos para reequilibrar la microbiota.
2. Tratamiento nutricional
- Dieta baja en FODMAP para reducir la fermentación intestinal.
- Reintroducción gradual de alimentos bajo supervisión de un nutricionista.
- En personas mayores, puede ser útil adaptar la alimentación con recetas de purés para ancianos.
3. Seguimiento profesional
- En adultos mayores, puede ser necesario el uso de vitaminas para personas mayores de 80 años.
- Control médico y nutricional a medio y largo plazo.
- Prevención de recaídas con hábitos de vida saludables y suplementación en casos necesarios.
¿El SIBO se cura?
El SIBO tiene tratamiento eficaz y muchas personas quedan libres de síntomas. Ahora bien, no siempre se habla de una «cura» definitiva: puede reaparecer si no se corrige la causa que lo originó (alteraciones de la motilidad intestinal, cirugías previas, ciertos medicamentos). Por eso el abordaje más eficaz combina eliminar el sobrecrecimiento, tratar la causa de base y cuidar la alimentación y el estilo de vida. El seguimiento profesional es clave para reducir el riesgo de recaída.
Prevención y estilo de vida
Aunque no siempre es posible prevenir el SIBO, se recomienda:
- Mantener una alimentación variada y adaptada a cada persona.
- Gestionar el estrés con técnicas de relajación.
- Dormir adecuadamente.
- Mantener actividad física regular.
En casos donde el cuidado diario supone un reto, contar con apoyo profesional puede marcar la diferencia. Por ejemplo, los servicios de cuidadoras a domicilio ayudan a mantener rutinas saludables y mejorar la calidad de vida.
Conclusión
El SIBO es una alteración digestiva compleja, cuyos síntomas pueden confundirse con otras patologías. Su diagnóstico requiere pruebas específicas y un abordaje integral que incluya tratamiento médico, apoyo nutricional y cambios en el estilo de vida.
El enfoque multidisciplinar (médicos, nutricionistas y cuidadores) es la clave para una recuperación sostenida y la mejora del bienestar general.
Preguntas frecuentes sobre el SIBO
¿El SIBO se cura?
El SIBO tiene tratamiento eficaz y muchos pacientes quedan sin síntomas, pero puede reaparecer si no se corrige la causa que lo provoca. Tratar el origen y cuidar la alimentación reducen las recaídas.
¿Cuáles son los tipos de SIBO?
Principalmente tres: de hidrógeno (más asociado a diarrea), de metano o IMO (más a estreñimiento) y de sulfuro de hidrógeno (gas con olor a huevo podrido). El test de aliento ayuda a diferenciarlos.
¿Cómo se diagnostica el SIBO?
La prueba más utilizada es el test de aliento (con lactulosa o glucosa), que mide los gases producidos por las bacterias del intestino delgado. Debe interpretarlo siempre un profesional.
¿Qué se puede comer si tengo SIBO?
La pauta la marca el especialista, pero suelen usarse dietas bajas en FODMAP de forma temporal, con una reintroducción progresiva de alimentos. No conviene mantener dietas muy restrictivas sin supervisión.
¿El SIBO es contagioso?
No. El SIBO es un sobrecrecimiento de las propias bacterias del intestino delgado; no se transmite de una persona a otra.
Fuentes bibliográficas
- Gasbarrini, A., et al. (2007). Small intestinal bacterial overgrowth: diagnosis and treatment. Digestive Diseases, 25(3), 237–240.
- Rezaie, A., et al. (2017). Hydrogen and Methane-Based Breath Testing in Gastrointestinal Disorders: The North American Consensus. Am J Gastroenterol, 112(5), 775-784.
- Martinez López, P., Retana Bronte, G., Pueyo Busquets, A. (2024). Deu preguntes i respostes sobre el SIBO. Blog de la UOC.
Rocío Navarro
Trabajadora social con formación especializada en trabajo social sanitario. Con más de 10 años de experiencia, su labor se centra en el acompañamiento y apoyo a personas y comunidades, promoviendo el bienestar y la salud integral.
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