Microbiota intestinal y estado de ánimo en personas mayores: el eje intestino-cerebro

Alexandre Albalat Forner

Alexandre Albalat Forner

Publicado el 9 de junio de 2026

Microbiota intestinal y estado de ánimo en personas mayores: el eje intestino-cerebro

Resumen

La microbiota intestinal —el conjunto de microorganismos que habitan en el intestino— influye directamente en el estado de ánimo a través del eje intestino-cerebro. Buena parte de la serotonina, el neurotransmisor del bienestar, se produce en el intestino. Cuando la microbiota se desequilibra, aumenta la inflamación crónica y se favorecen la fatiga, la irritabilidad y los síntomas depresivos. En personas mayores, este vínculo es aún más relevante: con la edad la diversidad bacteriana disminuye, lo que explica parte del cansancio, la apatía y el deterioro cognitivo. Cuidar la alimentación, el sueño, el estrés y el ejercicio es la mejor forma de proteger este eje y el equilibrio emocional.


«Que tu alimento sea tu medicina y que tu medicina sea tu alimento.» — Hipócrates, siglo V a. C.

Hoy la ciencia confirma lo que la sabiduría antigua intuía: nuestros hábitos alimentarios, junto con otros factores del estilo de vida, influyen directamente en el sistema digestivo y, a través de él, en nuestro equilibrio emocional y mental. Esta relación es especialmente importante en la tercera edad, cuando la microbiota se vuelve más vulnerable y los síntomas anímicos más frecuentes.

¿Qué es la microbiota intestinal y por qué es tan importante?

La microbiota intestinal es el ecosistema de microorganismos —principalmente bacterias, pero también hongos, virus y arqueas— que habitan en nuestro tracto digestivo. Se calcula que albergamos entre 30 y 40 billones de bacterias, una cantidad similar al número de células de nuestro propio cuerpo.

Lejos de ser pasajeros silenciosos, estas bacterias cumplen funciones esenciales para nuestra supervivencia:

  • Participan en la digestión y la absorción de nutrientes.
  • Regulan el sistema inmunológico (el 70% de nuestras defensas viven en el intestino).
  • Influyen en la energía y modulan los ciclos de sueño.
  • Producen vitaminas (B12, K, ácido fólico) y ácidos grasos de cadena corta.
  • Sintetizan neurotransmisores que regulan el estado de ánimo.

Su rol va, por tanto, mucho más allá de lo físico. Su influencia en las emociones se debe a la comunicación bidireccional entre el intestino y el cerebro, lo que se conoce como el eje intestino-cerebro.

Microbiota y bienestar emocional: la conexión de la serotonina

Algunas bacterias intestinales influyen en la producción de sustancias químicas que afectan directamente al estado de ánimo. El ejemplo más claro es la serotonina, el neurotransmisor asociado a la calma, la felicidad y el bienestar.

Aquí viene el dato sorprendente: alrededor del 90 % de la serotonina del cuerpo se produce en el intestino, no en el cerebro. Cuando la microbiota está en equilibrio, las señales enviadas al cerebro contribuyen a una mayor estabilidad emocional. De ahí proviene la famosa y certera expresión popular de «sentir con el estómago».

Numerosos estudios recientes han demostrado que esta conexión es profunda:

  • El cuidado de la salud intestinal se considera hoy una pieza fundamental en la prevención y el abordaje complementario de trastornos de salud mental como la ansiedad y la depresión.
  • Ciertas combinaciones de bacterias son más frecuentes en personas diagnosticadas con depresión.
  • La alteración experimental de la microbiota se asocia con estados de ánimo bajos, apatía y conductas ansiosas.

Por qué la microbiota es especialmente importante en personas mayores

A partir de los 65-70 años, la microbiota intestinal sufre cambios significativos:

  • Pérdida de diversidad bacteriana (disbiosis del envejecimiento).
  • Aumento de bacterias proinflamatorias frente a las antiinflamatorias.
  • Menor capacidad de sintetizar vitaminas y ácidos grasos de cadena corta.
  • Mayor permeabilidad intestinal («leaky gut»), lo que facilita la inflamación sistémica.

Esta alteración no es solo digestiva: explica en parte fenómenos típicos de la tercera edad como la fatiga crónica, los cambios de humor, la disminución del apetito (hiporexia), el deterioro cognitivo leve e incluso un mayor riesgo de depresión geriátrica. De hecho, la dieta mediterránea ha demostrado ser un escudo natural frente al deterioro cognitivo precisamente por su efecto sobre la microbiota.

Por eso, cuidar la alimentación y los hábitos en la tercera edad no es un «extra»: es una de las herramientas más potentes que tenemos para preservar el bienestar emocional, físico y cognitivo.

Cuando el equilibrio se pierde: el peligro de la inflamación crónica

Conocer el eje intestino-cerebro nos ayuda a entender por qué la inflamación arruina nuestro estado emocional. Si la microbiota se altera (por una mala dieta, estrés, medicamentos o el propio envejecimiento), aparece la inflamación intestinal, que viaja directamente al cerebro a través del eje intestino-cerebro.

Para entenderlo, podemos usar una metáfora sencilla:

  • 🔥 Inflamación aguda: es como una llama intensa. Surge ante un corte o una infección; duele y molesta, pero se apaga rápido.
  • 🪵 Inflamación crónica: actúa como unas brasas silenciosas. No siempre se percibe de forma inmediata, pero va desgastando los tejidos, los órganos y el cerebro.

Esta inflamación crónica de bajo grado es la responsable de favorecer sensaciones continuas de cansancio, irritabilidad, tristeza o falta de motivación, especialmente en personas mayores. También está implicada en patologías cardiovasculares, articulares e incluso neurodegenerativas.

5 pilares para favorecer la microbiota y el bienestar emocional

Afortunadamente, la microbiota se puede modificar a cualquier edad a través de hábitos diarios. La doctora Sari Arponen, referente en investigación sobre microbiota, recuerda que los hábitos cotidianos son la herramienta más poderosa para cuidar el eje intestino-cerebro. Estas son las recomendaciones más eficaces:

1. Nutrición y alimentación antiinflamatoria

Cada elección alimentaria impacta en la regulación de tus emociones:

  • Verduras y tubérculos: hojas verdes, boniato, calabaza, zanahorias y otros vegetales aportan fibra que nutre a las «bacterias buenas» y reduce la fatiga.
  • Alimentos fermentados: yogur natural, kéfir, chucrut, kimchi y vegetales fermentados diversifican la flora intestinal y favorecen un cerebro más tranquilo.
  • Setas y hongos: champiñones y shiitake fortalecen la producción de compuestos neuroprotectores.
  • Grasas y proteínas saludables: aceite de oliva virgen extra, frutos secos, pescado azul y huevos mejoran la respuesta inflamatoria y la energía vital.
  • Comer con calma: masticar despacio y mantener 2-3 comidas planificadas facilita la digestión.

En el caso de personas mayores con dificultades alimentarias, conviene adaptar la alimentación sin perder su riqueza nutricional. Si la persona tiene problemas para masticar o tragar, estas recetas de comida triturada para personas mayores mantienen los principios antiinflamatorios. Y si hay pérdida de masa muscular o desnutrición, conviene revisar la necesidad de suplementos nutricionales adaptados a mayores de 80. Para organizar la dieta semanal, puede ser útil consultar este menú semanal para personas mayores de 80 años.

2. Hidratación constante

Beber suficiente agua y consumir infusiones sin azúcar es fundamental para mantener el tránsito intestinal activo y la microbiota en un entorno óptimo. En personas mayores, la sensación de sed disminuye, por lo que conviene pautar la hidratación sin esperar a tener sed: ofrecer agua cada 1-2 horas durante el día.

3. Sueño y ritmo circadiano

  • Dormir entre 7 y 9 horas diarias manteniendo horarios estables.
  • Exponerse a la luz natural por la mañana para reforzar el ritmo circadiano y la liberación de neurotransmisores del buen humor.
  • Evitar las pantallas antes de dormir y optar por rutinas relajantes (lectura, música suave) para lograr un sueño profundo.

4. Gestión del estrés diario

El estrés crónico destruye las bacterias beneficiosas. Realizar pausas conscientes, practicar la respiración profunda o la meditación reduce la liberación de cortisol (hormona del estrés) y favorece un estado de ánimo sereno. En personas mayores, la soledad y el aislamiento social son fuentes de estrés crónico tan potentes como el laboral, y deben abordarse con la misma seriedad.

5. Movimiento y ejercicio físico

  • Cardio moderado: caminar a buen ritmo entre 20 y 30 minutos al día genera endorfinas y aumenta la diversidad bacteriana.
  • Fuerza ligera: usar bandas elásticas, levantar pesas pequeñas o subir escaleras fortalece la musculatura. Aquí tienes 10 ejercicios de fuerza para personas mayores adaptados y seguros para empezar en casa.

Tabla resumen: hábitos y su impacto en la conexión intestino-cerebro

Hábito diarioBeneficio en la microbiotaImpacto en el estado de ánimo
Consumo de fermentadosDiversifica las cepas bacterianasMayor sensación de calma
Dieta alta en fibraNutre las bacterias beneficiosasReduce irritabilidad y fatiga
Sueño de 7-9 horasPermite la regeneración celularEstabilidad emocional
Ejercicio de fuerza/cardioAumenta compuestos neuroprotectoresGenera endorfinas y motivación
Gestión del estrésEvita la inflamación intestinalDisminuye ansiedad y tristeza
Hidratación constanteMantiene tránsito intestinal óptimoReduce niebla mental y fatiga

Cuándo pedir ayuda profesional

Cuidar la microbiota con hábitos saludables es una herramienta poderosa, pero no sustituye al acompañamiento profesional. Conviene consultar con un médico o psicólogo si:

  • El estado de ánimo bajo se prolonga más de 2 semanas.
  • Aparecen problemas digestivos persistentes (estreñimiento crónico, diarrea recurrente, dolor abdominal).
  • Hay pérdida de apetito o de peso involuntaria.
  • Se presenta apatía, aislamiento o pensamientos negativos recurrentes.
  • En personas mayores: aparecen confusión, irritabilidad o cambios bruscos de carácter.

En el caso de personas mayores que viven solas o con limitaciones de autonomía, contar con una cuidadora profesional a domicilio puede marcar una gran diferencia: ayuda a planificar comidas saludables, garantiza la hidratación, fomenta la actividad física suave y acompaña en el día a día, todo factores directamente conectados con la salud de la microbiota y el equilibrio emocional. Si se necesita atención más continuada, existen también opciones de cuidadora interna 24 horas.

Conclusión

Cuidar la microbiota impacta directamente en nuestro bienestar emocional y ayuda a apagar las «brasas» de la inflamación crónica. Pequeños cambios sostenidos en el tiempo —una dieta más rica en fibra, fermentados y aceite de oliva; un sueño regular; ejercicio diario; gestión consciente del estrés— fortalecen el cuerpo, protegen la mente y garantizan un ánimo más estable a cualquier edad.

En la tercera edad, este cuidado es aún más importante: la microbiota envejece con nosotros y necesita más atención. Acompañar bien a una persona mayor en su alimentación y sus hábitos diarios no es solo cuidar su digestión: es proteger su memoria, su autonomía y su capacidad de disfrutar de la vida.

Bibliografía

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La información contenida en este artículo es de carácter meramente informativo y en ningún caso constituye ni pretende constituir algún tipo de asesoramiento u orientación, ya sea de carácter médico, técnico o jurídico. Ante cualquier dolencia o síntoma, consulte siempre con un profesional sanitario colegiado.

Alexandre Albalat Forner

Alexandre Albalat Forner

Alexandre es psicólogo, colegiado CV20205, especializado en trastornos mentales y del comportamiento. Cuenta con experiencia laboral en atención al cliente, elaboración de informes psicológicos y aplicación e interpretación de test estandarizados. Su formación teórica y práctica le ha permitido desarrollar programas de educación social adecuados a personas con trastornos mentales, así como, adecuar el lenguaje a cada persona, desarrollar la empatía y distintas habilidades interpersonales.

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