Pérdida auditiva no tratada: por qué puede acelerar la demencia (y qué hacer)
Celia Seoane
Publicado el 5 de octubre de 2026

La pérdida auditiva no tratada es el principal factor de riesgo modificable de demencia en adultos, según el informe de 2024 de la Comisión Permanente de The Lancet. No se trata solo de «oír peor»: la pérdida auditiva sin diagnosticar se asocia con mayor riesgo de deterioro cognitivo, depresión, aislamiento social, caídas y enfermedades cardiovasculares. Afecta ya a más de 1.500 millones de personas en el mundo —el 20 % de la población— y a cerca de un tercio de las personas mayores de 65 años. La buena noticia es que una detección precoz y un tratamiento adecuado pueden revertir muchas de estas consecuencias y proteger la salud cerebral.
Por Celia Seoane Alfonso · Psicóloga General Sanitaria
¿Qué es la pérdida auditiva y a quién afecta?
La pérdida auditiva es una alteración sensorial que se caracteriza por la disminución, parcial o total, de la capacidad para percibir sonidos. Está considerada un importante problema de salud pública a nivel mundial y su prevalencia no deja de aumentar debido al envejecimiento poblacional.
Actualmente, afecta a más de 1.500 millones de personas en todo el mundo —cerca del 20 % de la población global—. Su aparición se incrementa de forma significativa a partir de los 40 años, y es especialmente frecuente en adultos mayores: la pérdida auditiva relacionada con la edad, conocida como presbiacusia, es una de las enfermedades crónicas más comunes en esta población y afecta aproximadamente a un tercio de las personas mayores de 65 años.
⚠️ Un problema oculto:a pesar de los avances en detección y tratamiento, muchos casos —especialmente los leves y moderados— permanecen sin identificar durante años. Esto genera un impacto negativo acumulado en la calidad de vida y una elevada carga social, familiar y económica.
¿Qué consecuencias tiene no tratar la pérdida auditiva?
Diversos estudios recientes (Pérez y López, 2025; Livingston et al., 2024) coinciden en una conclusión preocupante: la pérdida auditiva no diagnosticada se asocia con un mayor riesgo de desarrollar múltiples enfermedades y afecciones adversas. Estas son las ocho principales:
| # | Consecuencia | Qué significa en la práctica |
|---|---|---|
| 1 | Deterioro cognitivo y demencia | Mayor riesgo de deterioro cognitivo leve y enfermedades neurodegenerativas (Alzheimer, demencia). |
| 2 | Depresión y ansiedad | Vinculadas a las dificultades de comunicación, al aislamiento social y a la pérdida progresiva de autonomía. |
| 3 | Aislamiento social y soledad | La reducción de la participación social y la «fatiga de escucha» merman el bienestar psicosocial. |
| 4 | Enfermedades cardiovasculares y cardiometabólicas | Hipertensión, diabetes, obesidad y mayor riesgo de accidente cerebrovascular (ictus). |
| 5 | Enfermedades inflamatorias y digestivas | Especialmente asociadas a la pérdida auditiva subjetiva o a la sensación persistente de oír mal. |
| 6 | Disminución de la función física | Mayor riesgo de caídas, dependencia funcional y pérdida de autonomía en el día a día. |
| 7 | Mayor mortalidad | Particularmente en personas con pérdida auditiva objetiva diagnosticada y no tratada. |
| 8 | Impacto socioeconómico negativo | Jubilación anticipada, menor participación laboral y mayor uso de los servicios de salud. |
El dato que lo cambia todo: la pérdida auditiva como factor de riesgo #1 de demencia
El informe 2024 de la Comisión Permanente de The Lancet sobre prevención, intervención y atención de la demencia —el estudio de referencia mundial en esta materia— sitúa la pérdida auditiva como el principal factor de riesgo modificable de demencia en la edad adulta. Es decir: por delante del tabaquismo, el sedentarismo, la hipertensión o la diabetes.
Esto quiere decir que tratar a tiempo la pérdida auditiva es una de las intervenciones más eficaces que existen hoy para proteger la salud cerebral. Más eficaz, incluso, que muchos tratamientos farmacológicos actuales. Si quieres saber más sobre cómo prevenir el Alzheimer o sobre los avances recientes en diagnóstico con biomarcadores, te recomendamos nuestras guías específicas.
¿Cómo detectar las primeras señales de pérdida auditiva?
La pérdida auditiva relacionada con la edad suele instalarse de forma gradual, lo que hace que pase desapercibida tanto para quien la sufre como para su entorno. Estas son las señales de alarma más frecuentes a las que conviene prestar atención:
- Dificultad para seguir conversaciones en grupoo en entornos ruidosos (restaurantes, reuniones familiares).
- Pedir con frecuencia que repitanlo que se ha dicho.
- Subir el volumen de la televisión o la radiomás de lo que al resto le resulta cómodo.
- Impresión de que «los demás hablan bajo»o de que no vocalizan bien.
- Dificultad para seguir conversaciones por teléfono.
- Zumbidos o pitidos en los oídos(acúfenos o tinnitus).
- Cansancio después de conversar(fatiga de escucha por el sobreesfuerzo cognitivo que supone intentar comprender).
- Tendencia a evitar reuniones socialeso actividades que antes gustaban.
Si tu familiar mayor presenta dos o más de estas señales de forma frecuente, conviene consultar al médico de familia o al especialista en otorrinolaringología para una evaluación audiométrica. Es una prueba sencilla, no invasiva y gratuita en la sanidad pública.
¿Por qué la pérdida auditiva aumenta el riesgo de demencia?
La relación entre audición y salud cerebral no es casual. La ciencia actual apunta a tres mecanismos complementarios que explican por qué una pérdida auditiva no tratada acelera el deterioro cognitivo:
- Sobrecarga cognitiva.El cerebro necesita destinar más recursos a procesar los sonidos degradados, restando capacidad a otras funciones como la memoria o la atención.
- Reducción de la estimulación cerebral.Al oír menos, se reciben menos estímulos sensoriales. Las zonas auditivas del cerebro se atrofian con el desuso, afectando al conjunto del sistema cognitivo. Puedes profundizar en el valor de la estimulación sensorial en personas mayores en nuestro blog.
- Aislamiento social.La dificultad para comunicarse lleva a reducir las interacciones sociales, uno de los principales protectores naturales contra la demencia. Es un círculo vicioso que acelera el deterioro.
¿Qué podemos hacer para prevenir y tratar la pérdida auditiva?
La buena noticia es que la pérdida auditiva es prevenible, detectable y tratable en la mayoría de los casos. Estas son las cinco acciones más eficaces, por orden de prioridad:
1. Revisiones audiométricas periódicas a partir de los 50 años
Igual que nos revisamos la vista, los oídos deberían formar parte del chequeo periódico. La detección precoz es la medida con más impacto: una pérdida leve detectada hoy puede evitar años de deterioro cognitivo mañana. Las revisiones se incluyen frecuentemente en los síndromes geriátricos a controlar.
2. Usar audífonos cuando el especialista los indique
Muchas personas mayores retrasan el uso de audífonos por estigma, estética o coste. Pero su uso reduce significativamente el riesgo de demencia y mejora la calidad de vida. Los modelos actuales son discretos, cómodos y cada vez más accesibles económicamente.
3. Proteger los oídos del ruido excesivo
La exposición continuada a ruidos fuertes (más de 85 decibelios) daña las células sensoriales del oído de forma irreversible. Conviene usar protección auditiva en ambientes ruidosos y limitar el volumen de los auriculares.
4. Cuidar los factores de riesgo asociados
La hipertensión, la diabetes, el tabaquismo y la obesidad también aceleran el deterioro auditivo. Un estilo de vida saludable protege tanto el oído como el cerebro. En Qida hemos profundizado en los factores que protegen la memoria y en cómo detectar los primeros signos cuando la memoria empieza a fallar.
5. Mantener la vida social y la estimulación cognitiva
Participar en conversaciones, cantar, leer en voz alta o practicar actividades de estimulación cognitiva son formas eficaces de mantener activo el sistema auditivo y cerebral. Especialmente importante en personas con deterioro cognitivo leve ya diagnosticado.
El papel de la familia y los cuidadores profesionales
Las personas mayores con pérdida auditiva necesitan un entorno comunicativo adaptado. Algunas pautas sencillas que ayudan a conservar la autonomía y la conexión emocional:
- Hablar de frente, con la boca visible, sin tapar los labios.
- Vocalizar bien, sin gritar (gritar distorsiona el sonido).
- Reducir ruidos ambientales (televisión, radio, electrodomésticos) durante la conversación.
- Repetir con otras palabras si no se ha entendido, en lugar de repetir lo mismo.
- Dar tiempo y paciencia: comprender exige esfuerzo cognitivo extra.
- Acompañar a las revisiones médicas y, si se usan audífonos, apoyar en su mantenimiento diario.
Cuando la pérdida auditiva coexiste con deterioro cognitivo o demencia, el apoyo profesional cualificado marca una enorme diferencia. En Qida contamos con cuidadoras especializadas en Alzheimer y en atención domiciliaria a personas mayores con necesidades sensoriales complejas, formadas específicamente en comunicación adaptada.
Preguntas frecuentes sobre la pérdida auditiva no tratada
¿La pérdida auditiva por envejecimiento tiene cura?
La presbiacusia no tiene cura actualmente, pero sí tiene tratamiento efectivo. Los audífonos modernos, los implantes cocleares en los casos severos y la terapia de rehabilitación auditiva permiten recuperar una comunicación funcional y reducir drásticamente los riesgos asociados a no tratarla.
¿Usar audífonos reduce realmente el riesgo de demencia?
Sí. Varios estudios recientes, incluido el ensayo clínico ACHIEVE publicado en 2023, han demostrado que el uso de audífonos en adultos mayores con pérdida auditiva reduce significativamente el riesgo de deterioro cognitivo acelerado. La Comisión Lancet 2024 lo ratifica: tratar la pérdida auditiva es la intervención preventiva más potente contra la demencia a nivel poblacional.
¿A qué edad conviene empezar las revisiones audiométricas?
La Sociedad Española de Otorrinolaringología (SEORL-CCC) recomienda revisiones a partir de los 50 años, y antes si existen factores de riesgo (exposición laboral al ruido, antecedentes familiares, consumo de ciertos medicamentos ototóxicos). A partir de los 65 años, se aconseja al menos una revisión anual.
¿Qué hacer si mi familiar se niega a reconocer que oye mal?
Es muy habitual: la negación es parte del proceso emocional. Conviene abordar el tema con empatía, sin reproches, poniendo el foco en lo que gana —seguir participando en las conversaciones familiares, oír mejor a los nietos— y no en lo que «le falta». Proponer acudir juntos a una primera revisión informativa suele funcionar mejor que insistir en el problema.
¿Están cubiertos los audífonos por la Seguridad Social?
La cobertura es parcial y depende de la Comunidad Autónoma. Desde 2024 existen ayudas para menores de 26 años en todo el territorio, y algunas CCAA extienden la cobertura a adultos mayores con determinados grados de pérdida auditiva. Conviene consultar en el centro de salud o en la unidad de atención al paciente del hospital de referencia.
¿La pérdida auditiva puede causar caídas?
Sí, es un factor de riesgo documentado. La audición juega un papel clave en el equilibrio y la orientación espacial. Las personas con pérdida auditiva no tratada tienen hasta 3 veces más riesgo de sufrir caídas que quienes oyen bien. Puedes ampliar información en nuestra guía sobre cómo prevenir caídas en el adulto mayor.
Conclusión: oír bien es cuidar el cerebro
La pérdida auditiva no es «solo cosa de la edad». Es una condición de salud que, no tratada, acelera el deterioro cognitivo, reduce la calidad de vida y aumenta la dependencia. Pero también es una de las condiciones más fáciles de detectar y tratar hoy, y la que mayor impacto preventivo tiene sobre la demencia según la evidencia más reciente.
Reconocer los primeros signos, acudir al especialista sin esperar y acompañar a nuestros familiares en todo el proceso es cuidar su memoria, su autonomía y sus vínculos. En Qida acompañamos a las familias en ese camino, con cuidado humano, experto y de base tecnológica. Si necesitas apoyo profesional de ayuda a domicilio para personas mayores, podemos ayudarte.
Fuentes bibliográficas
- Pérez J, López M.Efectos de la pérdida auditiva no tratada en el envejecimiento cognitivo. Front Aging Neurosci. 2025;17:1–12. doi:10.3389/fnagi.2025.1540803
- Livingston G, Huntley J, Liu KY, Costafreda SG, Selbæk G, Alladi S, et al.Prevención, intervención y atención de la demencia: informe 2024 de la Comisión Permanente de The Lancet. Lancet. 2024;404(10452):572-628. doi:10.1016/S0140-6736(24)01296-0
- Organización Mundial de la Salud (OMS).Informe mundial sobre la audición. 2021.
- Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC).Recomendaciones de cribado auditivo en adultos.
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La información contenida en este artículo es de carácter meramente informativo y en ningún caso constituye ni pretende constituir algún tipo de asesoramiento u orientación, ya sea de carácter médico, técnico o jurídico. Consulta siempre con un profesional cualificado.
Celia Seoane
Celia Seoane (M-42949), es psicóloga general sanitaria especializada en enfoque cognitivo-conductual y en formación en Psicogerontología y Terapia de Aceptación y Compromiso. Trabaja con población mayor desde una perspectiva integral, promoviendo el envejecimiento activo, la resiliencia y el bienestar psicológico.
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